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Pablo Auladell y el arte de dibujar versos

ÁNGEL SALGUERO
De todos los géneros literarios, la poesía es tal vez el que más se apoya en la percepción individual. Hay tantas interpretaciones de un mismo poema como lectores, porque cada uno aporta su bagaje espiritual y su visión del mundo, y resulta imposible renunciar a la subjetividad. Cada lector acaba haciendo suyo el poema y lo puebla con sus propias imágenes, y por eso resulta tan difícil (y espinoso) ilustrar un libro de poesía. Es algo que conoce de primera mano Pablo Auladell, el dibujante alicantino que ganó el año pasado el Premio Nacional de Cómic por su versión en viñetas del El paraíso perdido de John Milton, un extenso poema épico, publicada por Sexto Piso. Además, sus dibujos han acompañado también una nueva edición del primer libro de poemas de Julio Cortázar, Pameos y meopas (Nórdica Libros).

El artista alicantino Pablo Auladell.

El artista alicantino Pablo Auladell.


El paraíso perdido pasó cuatro años en el limbo, sin que su creador tuviera en ningún momento la seguridad de que tantos meses de trabajo fueran a ver la luz en algún momento. La editorial que le hizo el encargo original desapareció, como también lo hizo otra a la que el artista alicantino acudió para que rescatara el proyecto. Finalmente, Sexto Piso se hizo cargo de la edición… y el resto es historia. Auladell agradece la «visibilidad» que le ha proporcionado el Premio Nacional de Cómic, aunque también ve las cosas con cierto pragmatismo: «La vida después de ese premio es intentar olvidarme de él y centrarme en el trabajo que tengo acumulado».

Una de las ilustraciones de Pablo Auladell para 'El paraíso perdido' de Milton.

Una de las ilustraciones de Pablo Auladell para ‘El paraíso perdido’ de Milton.


A su juicio, «ilustrar poesía es de lo más difícil que puede hacer un artista que se dedique a esto». En ese sentido, explica, «los poemas de Cortázar son muy distintos del texto de Milton, que es un poema épico y tiene muchos mimbres narrativos». El método que emplea Auladell para traducir en dibujos los versos implica abordar cada obra poética como un todo: «Siempre que me he enfrentado a un trabajo de ese tipo practico una técnica que no es, como podría pensarse de antemano, ir ilustrando poema por poema. Hay dos peligros: Uno es que te pongas a competir con el poeta en metáforas, a ver quién hace la mejor. Y otro peligro es caer en el sentimentalismo o la sensiblería y querer ser más poético que el propio poeta. Esos dos peligros se evitan más fácilmente centrándose en ilustrar la sustancia del poemario entero. Cortázar, por ejemplo, es un poeta muy órfico, muy de Orfeo y del juego. Me agarré a esa figura y lo poblé todo de orfeos y eurídices. A Cortázar le gustaba mucho el mundo clásico y en sus poemas mezcla constantemente formas clásicas y vanguardistas. Con esa idea es con la que trabajé, más que centrarme en ir poema por poema».

Una de las ilustraciones de Pablo Auladell para el libro de Julio Cortázar.

Una de las ilustraciones de Pablo Auladell para el libro de Julio Cortázar.


Entre los trabajos «acumulados» a los que ahora se dedica Pablo Auladell está el encargo de una editorial de Letonia, que contactó con él con la mediación de la embajada española. «Se trata de ilustrar un mito épico que tienen allí, el Lāčplēsis, su héroe nacional. Luego estoy trabajando en otros proyectos que se quedaron apartados en los años que dediqué al Paraíso Perdido casi en exclusiva», explica.

Todo para seguir convenciendo al gran público de que el cómic es un medio ‘serio’ de expresión artística. «No está mal que se le considere un entretenimiento», asegura. «El problema es cuando se queda ahí. Como en el cine, que hay películas para pasar un buen rato y películas para pasar un mal rato o pensar. En el cómic ocurre lo mismo. Uno de los efectos inesperados que ha tenido la destrucción de la industria es que los autores se pusieron a hacer lo que les daba la gana y toda esa creatividad ha provocado que el cómic ensanche sus fronteras».

Ilustración de Carles Esquembre para 'Lorca, un poeta en Nueva York'.

Ilustración de Carles Esquembre para ‘Lorca, un poeta en Nueva York’.


Otros trabajos recientes que unen poesía e ilustración tienen que ver con la obra y vida de Federico García. El dibujante Carles Esquembre es el autor de Lorca, un poeta en Nueva York, un cómic en el que relata la estancia del granadino en esta ciudad norteamericana y vierte en imágenes las ensoñaciones de las que saldrían algunos de sus poemas más famosos. Y otro grupo de artistas ha recurrido al micromecenazgo para sacar adelante una versión ilustrada del Romancero gitano, ofreciendo más de 250 interpretaciones visuales de una de las obras cumbre de Lorca.

Ilustración de Fernando Vicente que figura en la cubierta de la edición ilustrada de 'El romancero gitano' de Federico García Lorca.

Ilustración de Fernando Vicente que figura en la cubierta de la edición ilustrada de ‘El romancero gitano’ de Federico García Lorca.

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