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Poemas para el Día Mundial de la Poesía

En el Día Mundial de la Poesía queremos ceder la palabra, la voz, y el verso a los propios poetas. Pensando en esta celebración pedimos a algunos de ellos que nos enviaran un poema, inédito a ser posible, acompañado por una breve introducción. Y la respuesta nos ha abrumado. Gracias a su generosidad hemos creado esta pequeña antología poética que ahora os ofrecemos como regalo.
 

Rosana Acquaroni.

Rosana Acquaroni.


ROSANA ACQUARONI
Este poema irrumpió una mañana, en mitad del proceso de escritura de otro poemario que, por ahora, ha quedado pendiente. Se impuso con la fuerza de un torrente que arrastra un secreto de infancia. Ahora será el comienzo de mi próximo libro.

DE LA CASA GRANDE
solo recuerdo aquel armario blanco
encallado en aquel largo pasillo
como en un río encajonado y pedregoso.

 
Un útero vacío que no sangrara nunca
y alumbrase por dentro.

 
En su interior
entre sábanas perfumadas
mantelerías de hilo
y toallas de rizo americano
mi madre escondía bajo llave
las fotos y las cartas de aquel desconocido.

 
Canoso y trajeado
aquel hombre elegante
       de facciones sureñas
imantaba mi cuerpo
lo llenaba de lámparas
      con aquella sonrisa
sonora y reflectante.

 
Eran fotos de estudio
siempre de medio cuerpo
-su corbata ejemplar,
el chaleco de ante abotonado,
ligeramente abierto-.

 
Yo entraba en ellas
como se entra en un oleaje sin retorno.

 
Me imaginaba dentro.
Dentro de aquella madre
rebosante y eterna
que siempre estaba huyendo.

 
Me encarnaba en tu piel
me infiltraba en tu sueño de tálamo escindido
de camisón secreto.

 
Después llegaba él.
Y yo lo acariciaba
con cada uno de tus dedos
como lentos navíos penetrando en el hielo.

 
Él sigue allí
a veces puedo verlo apostado en mi infancia,
-cada vez más ajeno-,
mirando hacia el balcón de nuestra casa
mientras un limpiabotas
            le lustra los zapatos
 

Guillermo Carnero.

Guillermo Carnero.


GUILLERMO CARNERO
El poema se pregunta a qué se debe el atractivo subliminal de la figura de la Virgen María. La maternidad virginal es absurda, como lo son los dogmas de todas las religiones: un insulto a la inteligencia. Sin embargo, en términos meramente humanos, la Madre y el Niño apelan a algo muy hondamente arraigado en el subconsciente colectivo, y que no se me hubiera ocurrido en forma de poema de no estarlo en el mío: que la hermosura de un niño y la de su madre no se hayan subordinado al dominio de un hombre.

La Virgen con el Niño  en el cuadro pintado por Agnolo Bronzino.

La Virgen con el Niño en el cuadro pintado por Agnolo Bronzino.


LA VIRGEN CON EL NIÑO, POR BRONZINO

Una superchería tan hermosa
es algo más que el miedo de llevar a la muerte
un cuerpo fatigado y destruido
y perecer en él sin vista ni conciencia,
sin alcanzar la eterna compañía
de algo que no se muestra ni responde.
Es más gentil hazaña,
mayor conquista de mujer ilesa
— el cielo por diadema luminosa –
sin la violencia ni el furor de un hombre:
ese niño que tiene por cabello
oro puro sutil glorificado.
 

José Cereijo.

José Cereijo.


JOSÉ CEREIJO
Estos versos son los únicos que he escrito desde que, en Noviembre de 2015, se publicase mi último libro. Sólo escribo cuando siento una necesidad (o un deseo) íntimos de hacerlo: el impulso no parte, no conscientemente al menos, de mí. Y mucho de lo que escribo acaba descartado; es fácil que esto también. No creo que la cantidad sea lo que importa. De hecho, incluso en los poetas de obra abundante (Juan Ramón Jiménez o Neruda, por ejemplo) la selección que ellos no hicieron acaba haciéndola el tiempo.

Aprender a callar
como calla la lluvia,
como callan las hojas
a las que ella golpea o acaricia.
Si la vida te acoge o te rechaza,
que lo haga a su manera,
no a la tuya.
 

Víktor Gómez.

Víktor Gómez.


VÍKTOR GÓMEZ
«Para mí», aseguraba Víktor Gómez en una reciente entrevista, «la poesía es lo que emerge de lo más hondo de lo más hondo del ser humano, algo misteriosamente relacionado con la espiritualidad y la consciencia, y que por ello se manifiesta dentro de una estética que es una ética bajo la forma artística, donde la razón que siente, la intuición, la imaginación, el deseo y la insurrección se manifiestan en textos artesanamente elaborados y bellos, incluso cuando abordan los temas más dolientes de la condición humana».

Un cansancio
una tortuga
en la orilla
verdiazul que es
rozada ya por espuma
algas y aguas
ese agotamiento
libre de temor
reconoce
la sanción de las piedras
calientes
del herido
que me sanaba
al que yo sané
en un lugar y tiempo
sin usura
atención que limpia
corazón
lento que entiende
sin esfuerzo
los heridos sin pensar
sin oficio
con la sencillez
de la poeta
que en la tortuga
comprende
sus límites y su ritmo

el mar son innumerables
olas una ola
la tortuga centenaria
la escritura
del niño en la arena
la poesía
no como revelación
ni rebeldía
sino como natural
encuentro
de los dañados
poco antes
de sanarse
así se ve y lo visto
no necesita
esfuerzo
ni dialéctica
a la gratitud
llama brisa al abrazo
sol piedras calientes
a las sílabas
a la niña magia
y a la tortuga
consciencia de unidad

bella y transparente
cicatrizan las cifras
del sufrimiento
de la soledad
del enfermo
y hasta de la muerte
con un bien decir
como el que
escuchas cuando
te aman o amas
sin porque.

Del libro inédito SĀN

 

Ángel Guinda.

Ángel Guinda.


ÁNGEL GUINDA
Este poema muestra cómo el ser humano reflexiona acerca de la última etapa de su vida.

EL VIEJO

El viejo pasea remiso.
Se detiene bajo el mustio sol.
La mirada perdida en lo más íntimo.
Parece un ciprés que habla con el mar.
Algo le reconcome.
El naufragio se agolpa en su mareo.
Constata que el abandono le visita.
Días grises, ciegos, repentinos.
Su pasado es un río caudaloso.
Su presente un nubarrón.
Su futuro una gota casi seca.
Nada espera de nada ni de nadie.
 

Almudena Guzmán.

Almudena Guzmán.


ALMUDENA GUZMÁN
Como casi todos mis poemas, éste no lleva título. En general, los títulos en los poemas me parecen innecesarios: las explicaciones también. Prefiero que el lector siga su propio camino cuando se adentra en mis versos y dejarle la sorpresa de sorprenderse con ellos. Un viaje por el imaginario cósmico da mucho qué pensar y que hacer pensar: basta con cerrar los ojos y abrir la puerta a la quinta dimensión.

Y si en vez de un planeta
soy una nebulosa,
una guardería
o un desguace del firmamento.

Una nana
o un réquiem de estrellas.
 

Beatriz Hernanz.

Beatriz Hernanz.


BEATRIZ HERNANZ
Una madre da a luz a sus hijos. Son la luz de sus ojos. En mitad del camino de la vida, la enfermedad le arrebata a su hijo más pequeño. La poeta observa el dolor de su madre: El invierno, se cierne, como la muerte del hijo, sobre ella, en la casa donde ya la madre es casi una sombra: la luz abandona sus ojos, y en el verano, la muerte también se la lleva. Las cenizas de ambos se encontrarán, finalmente, en ese mar que siempre es el comienzo de todo. Pero a la postre, tenemos que vivir, habitar la luz que nos cobija.

MEMORIA MATRIS MEAE

Aprendo la gramática
de mi pena en soledad.
El duelo se fue deshaciendo
con cada palabra mía:
escribiendo la vida.

Cuántas sábanas vacías,
guardan, madre, tus sueños
planchados con primor.

Cada hombre tiene su oficio.

Dilato tu vacío para no morir,
vida interrumpida en un instante,
páginas o sábanas,
ríos o cazuelas, qué más da,
ya no se cumplirán tus sueños
en las habitaciones vacías.

La brutalidad del azar
hizo que la vida cambiara rápido.

Tardíamente precoz te abandonó
la vida, madre. Te quedaste
hasta el final del hijo,
expulsada de la luz,
-era tu muerte silenciosa-.

Ya solo percibías sombras
-penoso el mundo en su invierno
insepulto-.

Aguardabas el verano,
tu último viaje de cenizas
hacia el mar.

Tú llegaste primero,
abriste los caminos, madre,
en el cementerio del mar.

El frágil cielo de tus ojos
perdió más al vivir más tiempo.

He ofrendado un castillo a la muerte
para que la vida pueda continuar.

Del libro inédito ‘Habitarás la luz que te cobija’
 

Miguel Losada.

Miguel Losada.


MIGUEL LOSADA
No tenemos nada que explicar, el poeta acaba siempre de nacer. Contra la lengua de los falsos eruditos, contra los que dicen conocer la verdad absoluta, contra los acreedores de la libertad. Las palabras son la puerta hacia ti mismo. Porque la poesía está en nuestro sufrimiento y nuestro gozo. Las palabras, inocentes y hermosas, como elevadas sombras que huyen de la muerte.

Los poemas también
tienen su dramaturgia
su toma de contacto
su puesta en escena.
Pues se dice
que todo poeta verdadero
debe poseer el control de su cuerpo
y el control de su voz.
Pero, entonces, ¿es que queda algo libre
a la improvisación?
Quedan las manos,
sí, las manos, para rastrear
todo lo que se oculta
tras la desnuda piel de las palabras.
Y con qué poco
podemos crear todo,
cómo se abre el cuerpo,
y es en la elevación de la figura
que el poema se alza hacia la luz.
 
La última vez es siempre todavía.
 

Javier Lostalé.

Javier Lostalé.


JAVIER LOSTALÉ
Este poema habla de esos momentos en que, de pronto, se abre un claro dentro de nosotros y sentimos la dicha de vivir. Todo a nuestro alrededor germina y nos conquista. Nada especial nos ha sucedido, pero una fuerza inexplicable nos inunda y todo se vuelve visitación. Dentro de nosotros hay luna.

CLARO DE LUNA

La debilidad de un amanecer con pulso de nube
en el que la memoria es tan sólo un aroma.
Derrumbarse en brazos de lo invisible.
Lentitud que todo lo conquista
sin deseo de pertenencia.
Respirada redención de lo incierto.
Palabras que se abren como planetas silenciosos.
Con tanta libertad todo nos cerca
que de cualquier mirada hacemos destino.
Somos lo que sin nosotros arde solitario
hasta temblar sin conciencia
en la pura invocación de lo que seguro adviene.
Todo se nos muestra en su vuelo quieto
y nos alza dentro de su aire iluminado.
Traspasado está el ser
por íntimos rayos de visitación.
El mundo es una pausa florecida
que sin nadie no deja de cantar.

(De El pulso de las nubes)
 

Joan Navarro.

Joan Navarro.


JOAN NAVARRO
Aquest poema es fa ressò dels patiments de la gent que fuig del seu país per causa de la guerra i de les dificultats que té per ser acollits a Europa.

Este poema se hace eco de los sufrimientos de la gente que huye de su país a causa de la guerra y de las dificultades que tienen para ser acogidos en Europa.

EN TRÀNSIT

cieple drewno kolby
la càlida fusta de la culata

Marcin Kurek

Cauteritzar la por. La fonètica de la por. L’enrunament de
les voltes terrenals enmig de la tempesta. Els insectes que
ens sobreviuen. Delimitar el cos del temor. La carn del seu
llamp. Els ossos funestos de l’airecel. Les incisions de les
ganivetes. Terra en la boca. Oblidat de si, el meu fill sura

a la deriva damunt les aigües. Aviat dormirà sota l’anouer
del pati. Quin anouer? Quin pati? La casa desbastida. Els
filferros d’arç. El lent moviment de la caiguda. El cos que
redola i fuig. L’ànima abandonada al bladar. Vora els rails.
Amb la neu que arribarà. Amb les corbes fredes dels mots.

En trànsit cap aquest recinte sense aire. La petja del verí.

 
EN TRÁNSITO

cieple drewno kolby
la cálida madera de la culata
Marcin Kurek

Cauterizar el miedo. La fonética del miedo. El derribo de
las bóvedas terrenales en mitad de la tormenta. Los insectos que
nos sobreviven. Delimitar el cuerpo del temor. La carne de su
rayo. Los huesos funestos del horizonte. Las incisiones de las
cuchillas. Tierra en la boca. Olvidado de sí, mi hijo flota

a la deriva sobre las aguas. Pronto dormirá bajo el nogal
del patio. ¿Qué nogal? ¿Qué patio? La casa derribada. Los
alambres de espino. El lento movimiento de la caída. El cuerpo que
rueda y huye. El alma abandonada en el trigal. Junto a los raíles.
Con la nieve que llegará. Con las curvas frías de las palabras.

En tránsito hacia este recinto sin aire. La huella del veneno.

[Traducción de Antoni Rubio]
 

Teresa Pascual.

Teresa Pascual.


TERESA PASCUAL
Este poema tiene como propósito la celebración, por una parte, del aniversario de la muerte de mi padre, y por otra, la recuperación de las palabras que enmarcaron el contexto en que me crié. Un universo lingüístico y un mundo que heredé de mi padre, trabajador portuario y pescador de profesión. Con su pérdida se fueron alejando y olvidando a la vez esas palabras que hoy siento que he de rescatar acudiendo a otras voces.

ANIVERSARI

És de les botes grogues i de l’ordre
glaçat de la subhasta, del preu últim
mesurat a la bàscula, del fred.
És de la boca estreta de la nansa,
dels bots de llum, dels cèrcols del salabre,
del pes de la sirga, d’armadures de ploms.
És del palangre, de barques de bou,
de l’arrossegament, de quan es cala,
de quan xorrar la xarxa, de la tria…

Amb tots els noms que s’han tornat estranys
he calibrat el fondo de l’absència.

 
ANIVERSARIO

Es de las botas amarillas y del orden
helado de la subasta, del precio último
medido en la báscula, del frío.
Es de la boca estrecha del asa,
de los botes de luz, de los cercos del salabre,
del peso de la sirga, de armaduras de plomos.
Es del palangre, de barcas de bou,
del arrastre, de cuando se cala,
de cuando chorrar la red, del triaje…

Con todos los nombres que se han vuelto extraños
he calibrado lo profundo de la ausencia.

[Traducción de Antoni Rubio]
 

Juan Vicente Piqueras.

Juan Vicente Piqueras.


JUAN VICENTE PIQUERAS
La poesía es una espada, un arma cargada de pasado, que nos defiende del mundo y sus violencias en la batalla interior que libramos contra nosotros mismos. Este poema-espada es un humilde homenaje a Juan Eduardo Cirlot, y un gesto de gratitud a su hija Victoria, que me enseñó su colección de espadas y que tanto ha hecho por dar a conocer la poesía de su padre. Más todavía que las espadas, amo la palabra espada y las palabras que empiezan por ‘esp’: espera, espejo, espiga… tan íntimamente relacionadas todas con la poesía.

SOY UNA ESPADA

       A Victoria Cirlot, en el centenario
       del nacimiento de su padre.

       Una espada es un alma en pena.
                   J.E.C.

Soy una espada que espera quien la empuñe.
Soy una espada enfrente de un espejo.
Soy una espada hundida en un estanque.
Soy una espada rota.
Soy una espada mellada como la palabra amor.
Soy una espada que escribe en el cielo
batallas que ocurren sólo en mi corazón.
Soy una espada que corta en dos la niebla.
Soy una espada en la mano de un héroe derrotado.
Soy una espada sin patria ni dios ni alguien por quien luchar.
Soy una espada que murió hace siglos.
Soy una espada, mellada, que espera.
 

Begoña Pozo.

Begonya Pozo.


BEGONYA POZO
Aquest poema ha estat triat pel Col·lectiu Mortero per fer part de l’espectacle “La pell possible” (2016) i ha estat interpretat com un poema d’amor esperançat. No sé si aquesta fou la primera intenció quan el vaig escriure, però té igual. Allò que hi batega als versos, efectivament, és l’amor per l’altre. Vivim en un món cada vegada més necessitat d’humanitat on la societat civil està donant lliçons morals a unes institucions i uns governs que només entenen el discurs de “Frontex”. Com recorda un vers d’Àngels Gregori: “totes les fronteres són polítiques”. Caldrà repensar-les doncs, i repensar-nos, si volem compartir un territori-món que, de cap manera, deuria servir una ideologia que no fóra l’empatia pel patiment dels més febles, dels altres, dels nostres germans, és a dir, de tots nosaltres.

Este poema ha sido elegido por el Colectivo Mortero para formar parte del espectáculo “La pell possible” (2016) y ha sido interpretado como un poema de amor esperanzado. No sé si esta fue la primera intención cuando lo escribí, pero da igual. Lo que late en los versos, efectivamente, es el amor por el otro. Vivimos en un mundo cada vez más necesitado de humanidad donde la sociedad civil está dando lecciones morales a unas instituciones y unos gobiernos que sólo entienden el discurso de “Frontex”. Como recuerda un verso de Àngels Gregori: “todas las fronteras son políticas”. Habrá repensarlas entonces, y repensarnos, si queremos compartir un territorio-mundo que, de ninguna manera, debería servir a una ideología que no fuese la empatía por el sufrimiento de los más débiles, de los demás, de nuestros hermanos, es decir, de todos nosotros.

UN LLIBRE PER EXCUSA

Sé que m’esperes fumant amb la calma urgent
de qui sap que cada partença és totes i cadascuna de les anteriors,
totes i cadascuna de les que vindran.

Sé que m’esperes perquè t’havia promès un llibre
en parla estrangera que, des del fons negre de les lletres,
canta esperances com els teus ulls exiliats.

Sé que, després d’haver acaronat la mort ple de totes les pors,
m’esperes. I véns caminant, lent, cap aquest cos d’ocell
que tremola entre les teues mans.

Sé que m’esperes per acollir-me al fons del teu pit seré
on voldria amargar-me com un poema inacabat.

Sé que m’esperes en aquest matí roent d’hivern
nascut al món perquè jo et duguera els versos de l’Anjuman.

Sé que m’esperes perquè cap llibre justifica aquesta urgència,
aquesta abraçada que ens arrela al temps definitiu de la vida.

Hui tot és una mica més humà.

I saps que t’espere.

 
UN LIBRO POR EXCUSA

Sé que me esperas fumando con la calma urgente
de quien sabe que cada partida es todas y cada una de las anteriores,
todas y cada una de las que vendrán.

Sé que me esperas porque te había prometido un libro
en lengua extranjera que, desde el fondo negro de las letras,
canta esperanzas como tus ojos exiliados.

Sé que, después de haber acariciado la muerte lleno de todos los miedos, me esperas.
Y vienes caminando, lento, hacia este cuerpo de pájaro que tiembla entre tus manos.

Sé que me esperas para acogerme en el fondo de tu pecho sereno
donde querría esconderme como un poema inacabado.

Sé que me esperas en esta mañana incandescente de invierno
nacida al mundo para que yo te llevase los versos de Anjuman.

Sé que me esperas porque ningún libro justifica esta urgencia,
este abrazo que nos arraiga al tiempo definitivo de la vida.

Hoy todo es algo más humano.

Y sabes que te espero.

[Versión de la autora]
 

Ana Rossetti.

Ana Rossetti.


ANA ROSSETTI
Ana Rosetti afirmaba recientemente que los poemas tienen vida propia: «Se te van de las manos y muestran soluciones que tú no tenías a la vista. No podemos escribir una cosa distinta a lo que somos, pero nosotros tampoco sabemos lo que somos… Lo descubrimos cuando tenemos un pensamiento que no habíamos identificado, y al escribir ves las cosas claras»

EL EQUILIBRIO

La minúscula hierba retorna su molécula de oxígeno al aire que nos obstinamos en degradar.
La poesía es un vendaval de aire puro en nuestras existencias irrespirables.
La minúscula hierba muere, pero su polen es indestructible.
La poesía no evita el dolor, pero no consiente que sea infructuoso.
En este perpetuo nivelar, la hierba silenciosa y la poesía con su verbo arrebatado afirman su única y extrema razón.
Y así como la hierba siempre encuentra un resquicio para crecer, la poesía rompe sellos y violenta arcanos para enraizar poesía
donde no hay poesía,
para que haya poesía.

De Llenar tu nombre
 

Rafael Soler.

Rafael Soler.


RAFAEL SOLER
No hace mucho, Rafael Soler nos hablaba asi del oficio de poeta y la inspiración: «Yo sé que un poema está bien cuando no lo escribo yo, cuando tengo la sensación de me lo dictan al oído. Incluso he llegado a vivir un desdoblamiento, varias veces, en el que yo mismo me estoy viendo mientras escribo. Un poema sólo termina de escribirse cuando encuentra su lector. Sólo en ese momento. Y no sólo eso: si el poema es grande, el lector cada vez que vuelva sobre él va a encontrar cosas nuevas».


Pido ahora que te alces

Primero el izquierdo
pie cuchara que conoce el frío

avánzalo

el derecho luego
distraído en su consumo
de huelga el talón caminador

vamos avánzalo

y cuándo pisarás hombre de dios
las cien baldosas
tenemos todo el día
entonces qué

termina abril
y ahí sigues
tan falto de carácter

tan horizontal dejadme en paz
tan lápida de estreno

tan tú
en la ribera celestial de los desaparecidos.
 

Diego Valverde Villena (Imagen: Casa de América)

Diego Valverde Villena (Imagen: Casa de América)


DIEGO VALVERDE VILLENA
Paul Claudel se convirtió al catolicismo al oír unas Vísperas gregorianas en Notre Dame. La maravilla ocurre y nos deja indefensos, desnudos ante la hermosura cotidiana del Paraíso.
Ungido por la gracia del asombro recorro ciudades y libros, vencido por la belleza, desbordado por la maravilla.

PAUL CLAUDEL EN LA RUE SAINT-MAUR

Metro Goncourt
 
Una princesa negra:
 
Dios existe

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