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El universo poético de Jaime Siles


Poetizar es un acto de realidad y de lenguaje, transformar los nombres hasta el sustrato primigenio, indagar tras el concepto originario, pulsar el ser desde lo uno hasta lo múltiple. Devolver la realidad a la Realidad. JAIME SILES, 1974.

Marc Granell aún recuerda el día en que Jaime Siles le llamó por teléfono para leerle el último poema que acababa de escribir. Entonces ambos eran jóvenes poetas cuya amistad se había forjado en las aulas, con Granell como alumno y Siles, no mucho más mayor, como profesor. Compartían sus inquietudes en interminables conversaciones telefónicas, tan frecuentes que, según Granell, sus padres ya empezaban a albergar ‘dudas’ sobre la naturaleza de su relación.

 
El poema que Siles le leyó (y le dedicó al publicarlo en 1969) era Tragedia de los caballos locos. Como reconocería años después el propio Siles durante una conferencia en la Fundación Juan March, se trataba de un texto «muy de aquellos años, de mucha influencia del cine. Eso se ve en la disposición del verso, muy largo, cortado en planos de significación. Es un poema de amor en el que se mezcla la tradición clásica de Ovidio y de Virgilio con un tono que podríamos llamar expresionista. Aunque se publicó en un librito de 200 ejemplares y que sólo tenía tres poemas, para mucha parte de la crítica es lo mejor que yo he hecho».

 

Vicente Aleixandre.

Vicente Aleixandre.

Vicente Aleixandre, con quien había iniciado ese mismo año una relación epistolar, saludó de esta manera el debut de Siles: «Amanece un espíritu vivo y ya acierta a comunicarse. Amanece una voz». Poco tiempo después, en una de sus cartas le calificó de benjamín de los novísimos: «Eres el benjamín de la novísima poesía y yo hago votos y manifiesto mis esperanzas de verte subir en esa difícil y hermosa ascensión del poeta, que es su vida toda. Y que por tu verdad incondicional y tu entrega tú te mereces».

Esa «ascensión» de la que hablaba Aleixandre queda reflejada en Cántico de disolución (Editorial Verbum), una nueva antología que recoge poemas escritos por Jaime Siles entre 1973 y 2011. Este libro fue presentado recientemente en Valencia en un acto celebrado en el Museo de Bellas Artes San Pío V al que también asistieron, entre otros, el poeta Guillermo Carnero y el escritor Fernando Delgado. En los más de cien poemas que recoge, Cántico de disolución ofrece una perspectiva unitaria de la obra de Siles, sin divisiones temáticas, de títulos o épocas, y demuestra la continuidad de su escritura.

20150521160615-cantico-de-disolucion-web«Un poeta no se debe repetir», aseguraba Siles en 1993, «pero entendámonos, un poeta necesariamente se ha de repetir en cierto sentido, pues su mundo es el mismo cada día, como el de cualquier persona». Partiendo de esta consideración, cada uno de sus libros, como explica Sergio Arlandis en su introducción a Cenotafio, traza «evidentes puntos de conexión con obras anteriores» aunque, al mismo tiempo, «trata de seguir abriendo nuestra experiencia a través de la escritura, construyéndose desde una coherencia interior ineludible».

«La poesía no da de comer, es muy complicado», reconocía Siles en una reciente entrevista con Poética 2.0. «Ha habido unos años en los que los jóvenes poetas españoles, más jóvenes que yo, podían tener becas, tener lecturas públicas en sitios, dar alguna conferencia, escribir un artículo… y con eso podían más o menos vivir. Pero yo soy de una generación en la que de la poesía no se obtenían más que disgustos».

A pesar de esos «disgustos», en las casi cuatro décadas que abarca Cántico de disolución Siles ha escrito entorno a veinte libros de poesía. Entre ellos destacan Canon, que obtuvo en 1973 el Premio Ocnos; Música de agua, Premio de la Crítica en 1983, y Semáforos, semáforos, que se alzó con el Premio Loewe en 1989. El poeta Octavio Paz, que presidía el jurado del Loewe, definió el libro como «brillante» y destacó que «dentro de una notable unidad de lenguaje, tono y tema, despliega una gran variedad de metros, ritmos y formas poéticas. Novedad y tradicionalismo, ingenio e invención verbal, diálogo inteligente, entre irónico y fascinado con nuestra tradición… En suma, un libro muy personal y que provoca en mí un deslumbramiento sonriente».

 
Posteriormente ha publicado Desnudos y acuarelas en 2009, Premio Tiflos de Poesía, y Horas Extra, Premio Universidad de León de Poesía en 2011.

Siles, que recibió en 2004 el máximo galardón de las Letras Valencianas, no ve el presente con optimismo: «Son malos tiempos para todas las humanidades: Filosofía, Ética, Historia… Y esto es, creo yo, muy preocupante. Las autoridades políticas deberían tomar cartas en este asunto». Porque puede que las humanidades no aporten un conocimiento tan «preciso» como las ciencias exactas pero, concluye Siles, «lo que dan a los ciudadanos es una conciencia crítica, una capacidad para poder enjuiciar las cosas. Una democracia no puede existir si los ciudadanos no son críticos».

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