Single Blog Title

This is a single blog caption

La llama ardiente de San Juan de la Cruz

ELENA ESCRIBANO
Hace pocos días Mar Gómiz me preguntó en una entrevista para Poética 2.0 cuál era el poeta que mas me gustaba. No tuve que pensarlo mucho. «San Juan de la Cruz», le contesté, y ante un leve gesto de extrañeza añadí: «Si tuviera que elegir a cinco poetas de la lírica en castellano de todos los tiempos, Juan de la Cruz estaría en esa lista».

Hoy, 23 de junio, en la víspera de otro san Juan, el Bautista, en la madrugada que celebra con hogueras el triunfo de la luz sobre la noche, ya sin prisas, le diré a Mar las razones por las cuales el pequeño Juan de Yepes es para mí uno de los más grandes poetas españoles.

Recreación del encuentro de San Juan de la Cruz y Santa Teresa en Alba de Tormes.

Recreación del encuentro de San Juan de la Cruz y Santa Teresa en Alba de Tormes.

La primera es porque se atrevió a volar por el lenguaje, sin prejuicios. Estaba tan inmerso en el alto vuelo de su corazón enamorado que aprendió de los que siempre habían hablado sencilla y hondamente del amor: los villancicos. Dice uno de los más famosos, anónimo, por supuesto:

Si la noche hace oscura
y tan corto e el camino,
¿cómo no venís, amigo?

En estas canciones populares, cantadas en las villas, de ahí su nombre, era frecuente que una mujer se quejara de la ausencia del Amado a su madre, amigas y hermanas. Y lo mismo hace San Juan en el Cántico espiritual:

¿Adónde te escondiste,
Amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Solo que en los versos de Juan de Yepes, la amada es su alma y el Amado el creador, así que la madre a la que dirige sus dudas de amor no podrá ser otra que la naturaleza, y sus hermanas las criaturas.

¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras
de flores esmaltado!,
decid si por vosotros ha pasado.

Fragmento del 'Cántico espiritual' de San Juan de la Cruz.

Fragmento del ‘Cántico espiritual’ de San Juan de la Cruz.

La segunda razón por la que Juan de Yepes ocupa ese primer puesto en mis preferencias poéticas es la autenticidad sin remilgos con la que muestra su fragilidad. Y la sencillez con la que pide el remedio de su mal:

Descubre tu presencia,
y máteme tu vista y hermosura;
mira que la dolencia
de amor, que no se cura
sino con la presencia y la figura.

La tercera razón es ese apego a los símbolos tradicionales. El símbolo vela, pero también desvela, y mucho más de lo previsto, a los que pueden interpretarlos. Juan de la Cruz no se anda por las ramas, o sí, y elige el ciervo joven de los montes para representar al Amado, y a la palomica para representar su alma enamorada.

Así responde el Amado a los encendidos deseos de la amada:

Vuélvete, paloma,
que el ciervo vulnerado
por el otero asoma
al aire de tu vuelo y fresco aroma.

Convento de Carmelitas Descalzos de Segovia, edificio de 1586 que alberga el sepulcro de San Juan de la Cruz. Foto: Chema Concellón.

Convento de Carmelitas Descalzos de Segovia, que alberga el sepulcro de San Juan de la Cruz. Foto: Chema Concellón.

La cuarta razón es que este poeta trasciende cualquier lectura, religiosa o erótica, porque habla pura y llanamente del amor, y el amor no hace esos distingos. Cuando el corazón, enamorado sin remedio, se lanza al vuelo y se atreve a dejar su peso en la levedad del aire, no mira la rosa de los vientos. Juan de Yepes lo sabe. Por eso sus palabras nos sirven a todos. Así se lo cuenta la amada a sus amigos y compañeros:

En la interior bodega
de mi Amado bebí, y, cuando salía
por toda aquesta vega,
ya cosa no sabía,
y el ganado perdí que antes seguía.

Allí me dio su pecho,
allí me enseñó ciencia muy sabrosa,
y yo le di de hecho
a mí, sin dejar cosa;
allí le prometí de ser su esposa.

Y la quinta razón: la poesía de Juan de la Cruz es un maravilloso adelanto de lo que será la poesía simbólica y surrealista del siglo XX. Juan de la Cruz decía que los autores inspirados reciben misterios, más que razonamientos. Esto significó un giro radical en la poesía, porque a partir de ahora gozar la poesía ya no significa primero entenderla. Dice nuestro poeta: “La sabiduría mística…de que las presentes canciones tratan, no ha menester…entenderse para hacer efecto de amor …en el alma”.

Visitas: 2.726