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A la luz de los versos de Lorca

ÁNGEL SALGUERO
Visto desde las alturas del palco, el escenario del Teatro Príncipe de Madrid tiene forma de ojo. Es una imagen apropiada para el equipo de Poética 2.0, que se ha instalado aquí tres días con la idea de completar su proyecto más ambicioso: una antología multimedia de la poesía de Federico García Lorca. Es una forma de volver a escuchar (imaginar) su voz, de sentir el aire de sus versos rescatado por la luz de José Luis Alcaine y de ver su mirada reflejada en los ojos de los actores y actrices que interpretan sus versos ante la cámara.

El director de fotografía José Luis Alcalne.

El director de fotografía José Luis Alcalne.


Alcaine, uno de los grandes directores de fotografía del cine español, es siempre de los primeros en llegar al rodaje. De buena mañana, mientras se prepara el equipo técnico, él camina en silencio por el escenario, estudiando las variaciones de iluminación y de sombras, sopesando las posibilidades. El reto es importante: dar color a las palabras de Lorca, pintar con luz lo que él ha dejado escrito en sus versos. Echaba de menos la cámara, se nota, después de tantas películas en las que apenas ha podido mirar por el objetivo. Estos tres días no se despega de ella, como si la lente fuera una extensión de su propia mirada.

José Luis Alcaine y el equipo de Poética 2.0 se preparan para la grabación.

José Luis Alcaine y el equipo de Poética 2.0 se preparan para la grabación.


Lo dice Clara Sanchis mientras contempla cómo Alcaine decide la ubicación de los fluorescentes: «Ya nadie ilumina para los actores, ahora son todo series de televisión. Esto se ha perdido, es cosa de viejos maestros».

Al otro lado del objetivo, los actores se enfrentan a su propio desafío. Un primer plano implacable y una sola toma sin cortes. Es quizá la forma más pura de interpretación, sosteniendo la mirada del espectador y dejándose llevar por el ímpetu de unos versos que llenan de electricidad el ambiente del teatro. Se trata, en cierto modo, de un pequeño milagro: ver cómo de la página escrita saltan retazos de vida, intensos fogonazos que tantos años después aún conservan toda su fuerza.

 
A lo largo del rodaje hay instantes especiales en los que se eriza la piel de todo el equipo. Por ejemplo, al escuchar cómo Daniel Albaladejo resucita la rabia contenida de Nueva York. Oficina y denuncia:

«Yo denuncio a toda la gente
que ignora la otra mitad,
la mitad irredimible
que levanta sus montes de cemento
donde laten los corazones
de los animalitos que se olvidan
y donde caeremos todos
en la última fiesta de los taladros.
Os escupo en la cara».

Arturo Querejeta da un último repaso al texto de Lorca antes de la grabación.

Arturo Querejeta da un último repaso al texto de Lorca antes de la grabación.


Cuando Arturo Querejeta recita ese mantra tan conocido, pero que nunca ha sonado tan desgarrado…

«El cuarto se irisaba de agonía
a las cinco de la tarde.
A lo lejos ya viene la gangrena
a las cinco de la tarde.
Trompa de lirio por las verdes ingles
a las cinco de la tarde.
Las heridas quemaban como soles
a las cinco de la tarde,
y el gentío rompía las ventanas
a las cinco de la tarde.
A las cinco de la tarde.
¡Ay, qué terribles cinco de la tarde!»

La actriz Clara Sanchis.

La actriz Clara Sanchis.


…o el momento en que Clara Sanchis parece hablar por boca de Lorca, lanzando un mensaje profético que atraviesa las décadas:

«Quiero dormir un rato,
un rato, un minuto, un siglo;
pero que todos sepan que no he muerto;
que hay un establo de oro en mis labios;
que soy el pequeño amigo del viento Oeste;
que soy la sombra inmensa de mis lágrimas».

 
Emociona también ver cómo Ana Villa convierte el Pequeño vals vienés en una descarnada declaración de amor, de tan intenso casi irreal:

«En Viena bailaré contigo
con un disfraz que tenga
cabeza de río.
¡Mira qué orilla tengo de jacintos!
Dejaré mi boca entre tus piernas,
mi alma en fotografías y azucenas,
y en las ondas oscuras de tu andar
quiero, amor mío, amor mío, dejar,
violín y sepulcro, las cintas del vals».

Amparo Pamplona en el escenario del Teatro Príncipe de Madrid.

Amparo Pamplona en el escenario del Teatro Príncipe de Madrid.


Y cómo Amparo Pamplona se mete en la piel de la protagonista del Romance de la pena negra:

«Las piquetas de los gallos
cavan buscando la aurora,
cuando por el monte oscuro
baja Soledad Montoya.
Cobre amarillo, su carne,
huele a caballo y a sombra.
Yunques ahumados sus pechos,
gimen canciones redondas».

Víctor Clavijo.

Víctor Clavijo.


Víctor Clavijo se lleva a su terreno el romance de La Casada Infiel, interpretándolo con un punto canalla que da a sus versos toda la intención cuando el poeta escribe aquello de…

«Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
Le regalé un costurero
grande de raso pajizo,
y no quise enamorarme
porque teniendo marido
me dijo que era mozuela
cuando la llevaba al río».

La actriz Lucía Quintana durante el rodaje con Poética 2.0 en Madrid.

La actriz Lucía Quintana durante el rodaje con Poética 2.0 en Madrid.


…mientras Lucía Quintana recupera (y revive) uno de los fragmentos poéticos más hermosos del teatro de Lorca:

«Amor, amor
que estoy herido
herido de amor huido,
herido,
muerto de amor».

Alberto Closas.

Alberto Closas.


Nos acompaña también Alberto Closas, que pone voz a los recuerdos de inocencia del poeta…

«Aquellos ojos míos de mil novecientos diez
no vieron enterrar a los muertos,
ni la feria de ceniza del que llora por la madrugada,
ni el corazón que tiembla arrinconado como un caballito de mar».

La actriz Ana Fernández.

La actriz Ana Fernández.


… y Ana Fernández, que rescata su acento sevillano para interpretar este Baile:

«La Carmen está bailando
por las calles de Sevilla.
Tiene blancos los cabellos
y brillantes las pupilas.

¡Niñas,
corred las cortinas!»

El actor Carlos Hipólito muestra un poema de Lorca a Mar Gómiz durante el rodaje en el Teatro Príncipe.

El actor Carlos Hipólito muestra un poema de Lorca a Mar Gómiz durante el rodaje en el Teatro Príncipe.


Carlos Hipólito viene con un libro debajo del brazo para ‘regalarnos’ un poema más de Lorca, una reflexión sobre su propia identidad que concluye…

«Llegan mis cosas esenciales.
Son estribillos de estribillos.
Entre los juncos y la baja tarde,
¡qué raro que me llame Federico!»

El poeta Miguel Losada conversa con Mar Gómiz.

El poeta Miguel Losada conversa con Mar Gómiz.


…y el poeta Miguel Losada nos impresiona con su lectura del (extremadamente difícil) Poema doble del Lago Eden:

«Era mi voz antigua
ignorante de los densos jugos amargos.
La adivino lamiendo mis pies
bajo los frágiles helechos mojados.

¡Ay voz antigua de mi amor,
ay voz de mi verdad,
ay voz de mi abierto costado,
cuando todas las rosas manaban de mi lengua
y el césped no conocía la impasible dentadura del caballo!»

El escenario del Teatro Príncipe visto desde los palcos.

El escenario del Teatro Príncipe visto desde los palcos.


Todos estos días sobre el escenario del Teatro Príncipe, durante las largas horas de preparación y de rodaje, Lorca es una presencia más. Mientras Arcadio y Josevi sitúan las luces y ponen a punto las cámaras y el sonido, mientras Eva controla la producción, mientras Lourdes se encarga del maquillaje, mientras José Luis y Mar ajustan los planos y dirigen las secuencias, mientras Ángel revisa los textos… casi podemos sentir el aliento del poeta.

Es una sensación que podéis compartir ya a través de nuestra antología multimedia de Federico García Lorca, ya disponible. Más información sobre Poética 2.0 en este blog y en nuestras páginas de Facebook y Twitter. Gracias por seguirnos.

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