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La poesía secreta de un científico británico pionero sale por fin a la luz

Los poemas inéditos de Sir Humphry Davy, incluyendo uno que se publica aquí por primera vez, se encontraron en cuadernos junto con detalles de sus innovadores experimentos

DIANA FERGUSON

Es famoso por descubrir elementos de la tabla periódica, por inventar una lámpara en 1815 que salvaría la vida de cientos de miles de mineros y como pionero de la electroquímica.

Pero es la poesía inédita del químico británico Sir Humphry Davy –y las intrigantes conexiones entre sus poemas y los avances científicos– lo que hoy apasiona a los académicos.

Humphry-Davy_Texto

Humphry Davy retratado en 1802 por Henry Howard.

Investigadores de la Universidad de Lancaster han descubierto que Davy escribió en secreto cientos de poemas en los mismos cuadernos que utilizó para registrar sus innovadores experimentos electroquímicos, descubrimientos y revelaciones.

Casi todos estos poemas han permanecido inéditos hasta ahora y ofrecen una fascinante perspectiva del funcionamiento interno de una de las mentes científicas más extraordinarias del siglo XIX.

“La poesía está en todas partes”, asegura Sharon Ruston, profesora de inglés en la Universidad de Lancaster que, con la ayuda de otros nueve académicos y casi 3.500 voluntarios en todo el mundo, ha pasado los últimos cuatro años transcribiendo 11.417 páginas de los numerosos cuadernos en los que Davy escribió hace 200 años.

“Te haces una idea real de la persona y de su proceso mental a medida que va avanzando”.

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Página de uno de los cuadernos de Humphry Davy.

Amigo de Samuel Taylor Coleridge y del poeta laureado Robert Southey, Davy nació, explica Ruston, “antes de que se estableciera esta idea de que había una línea divisoria entre las artes y las ciencias”, y sólo publicó unos pocos poemas en su vida, por los que recibió el elogio de sus amigos famosos.

Pero los cuadernos revelan que su compromiso con su oficio era tan fuerte que los versos “se disputan a veces el espacio con los relatos de descubrimientos químicos” y se encuentran en “páginas donde se adivina, por el estado de la página, que estaba realizando experimentos químicos”.

Estas páginas, que están rotas, quemadas o tienen “varias manchas de los materiales con los que trabaja”, apuntan a que Davy incluso escribió poesía en su laboratorio, donde fue pionero en el campo de la electrólisis.

Ruston señala: “Está escribiendo sobre óxido nitroso o galvanismo. Pero también hay versos. Estas dos cosas le suceden simultáneamente. Está tratando de descubrir qué es el mundo y cómo comprenderlo”.

Uno de los hallazgos más interesantes es un poema que Davy escribió sobre las ruinas que vio en Grecia y Roma durante una gira por Europa entre 1813 y 1815, que se intercala con notas científicas sobre los materiales utilizados en las ruinas y las esculturas.

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Michael Faraday retratado por Sir Thomas Lawrence.

“Esta gira es un momento muy importante en la vida de Davy”, afirma Ruston.

Fue durante esta gira por Europa con su protegido Michael Faraday, quien inventó el primer generador eléctrico, cuando Davy demostró la naturaleza elemental del yodo y que los diamantes están hechos de carbono.

“Les sorprendió enormemente porque empezaban a darse cuenta de que una sustancia puede tener formas muy diferentes. Entonces Davy posee esta auténtica cosmovisión, de que no hay nada en el mundo que pueda crearse o destruirse. Toda la materia que tenemos está a nuestro alrededor, pero cambia continuamente y muy lentamente hacia nuevas formas”. Ruston ve una “relación simbiótica” entre la ciencia de Davy y su poesía: “Trabajan entre sí”.

Por ejemplo, podía escribir sobre las razones químicas por las que las hojas cambian de color y luego, unas páginas más tarde, componer un poema sobre el color de las hojas. Pensaba y escribía sobre sus ideas, señala Ruston, “en ambos sentidos: poesía y ciencia. Y en su poesía se puede ver su conocimiento científico, y en su ciencia se puede ver el lenguaje poético y la retórica persuasiva, y su facilidad para expresarse”.

Mark Miodownik, profesor de materiales y sociedad en el University College de Londres, asegura que el descubrimiento de los poemas de Davy fue significativo porque demuestra que “no se puede ser un gran científico y no ser una persona creativa. La idea de que las industrias creativas son únicamente para las artes y las humanidades es una falacia moderna”.

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Tumba de Humphry Davy en el Cemeterio de Plainpalais en Ginebra.

La poesía era una parte privada del proceso creativo de Davy. “Creo que no pudo evitarlo. Está tan lleno de asombro que no tuvo otra salida: las cosas le rondaban por la cabeza y tenía que sacarlas”, dice Miodownik.

Los cuadernos también contienen bocetos rápidos de paisajes y rostros, y notas sobre la compra de candelabros y otros asuntos mundanos. “Tenemos las páginas donde realmente aísla el potasio mediante electrólisis. Pero en mitad de eso, menciona a una persona y su dirección”, explica Ruston.

Su equipo descubrió que era una referencia a un sastre. “Creemos que estaba pensando en cómo iba a anunciar su asombroso descubrimiento en la Royal Society y necesitaría un traje nuevo para poder hacerlo”, dijo.

A continuación, uno de los poemas inéditos hasta ahora extraído de los cuadernos de Humphry Davy:

Vosotros, grandes monumentos al destino del hombre;
que eleváis una lección moral a nuestros ojos
más fuerte y más impresionante que el conocimiento
que los sabios enseñan y los densos volúmenes envuelven.
Para levantar un templo y gratificar
el orgullo y el lujo imperiales, el mundo
fue asolado mientras se enseñaba a un millón de esclavos a alzar la vara
adecuada para deportes bárbaros, en los que la sangre
del hombre fue derramada. El amo del mundo,
la imagen de la majestad eterna,
desgarrada por los colmillos de la bestia implacable.
El potro fue traído de Egipto.
La antigua Grecia fue despojada de todos sus dioses,
sus templos saqueados
y las divinidades que Fidias creó
fueron llevadas en esclavitud a la capital.
Lo que ahora queda, pilares y fustes rotos,
una pila de ruinas. Contemplad esos muros macizos:
donde una vez cien mil voces aclamaron
al gladiador moribundo ahora reina el silencio
y una soledad espantosa, pero un espíritu habita
estas ruinas.


Este artículo se publicó originalmente en el periódico The Guardian. Lo reproducimos por su interés.

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