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Los poetas también van a la playa

ANA CASTRO
A menudo solemos imaginar a los poetas (y más aún a las poetas) como si fueran una isla desierta en medio del vacío. Leen, escriben, se atormentan… El tópico del artista y especialmente el realismo sucio nos han enseñado que también tienen amigos, salen a divertirse, beben en cafés, tienen aventuras amorosas y forman una familia. De hecho, hasta cuentan con una mascota en muchos casos. Lo que ha pasado más desapercibido son sus vacaciones, en las que muchos de ellos apostaban por la playa y el mar.

Sylvia Plath. Ilustración de Manu Jurado.


Los documentos gráficos de Francis Scott Fitzgerald, junto a su esposa Zelda Fitzgerald y su hija en la playa son algunos de los más numerosos y nos transportan desde Francia a Virginia Beach. En ellas, aparecen los típicos posados junto al mar, los juegos de madre e hija entre las olas o el descanso en la arena de la familia. Por su parte, Sylvia Plath era una enamorada del mar. En las imágenes se la observa risueña disfrutando del sol o la arena, una estampa bastante más alejada de la idea de atormentada poeta suicida con la que se la recuerda y casi próxima a lo publicitario.

Allen Ginsberg. Ilustración de Manu Jurado.


The sea is my brother (El mar es mi hermano) es el título de la primera novela que escribió el estadounidense Jack Kerouac, un manuscrito de menos de doscientas páginas que fue rescatado hace apenas una década por un familiar. El también poeta beat Allen Ginsberg da protagonismo al mar en su obra, como, atestigua su popular frase: «En mis sueños caminas goteando por un viaje a través del mar sobre las carreteras a través de América llorando hasta la puerta de mi cabaña en la noche del oeste».

Al volver la vista hacia el panorama poético español, encontramos a un nostálgico pero fascinado con la playa Luis Cernuda, descansando en tierras asturianas, o a Federico García Lorca, que acudió varios veranos a la casa familiar de Salvador Dalí en Cadaqués. El mar siempre estuvo muy presente en la obra de Pablo Neruda y también en las fotos que se conservan del mismo, que recogen su peculiar faceta como coleccionista de caracolas.

Federico García Lorca. Ilustración de Manu Jurado.


Asimismo, otros escritores de la talla de Virginia Woolf, Henry James, Arthur Conan Doyle o Frank Kafka contaron con sus propias vacaciones en el mar, de lo que dan cuenta las fotografías que se conservan de ellos. Estas instantáneas inmortalizan momentos tan singulares como la práctica de surf de por parte de la conocida Ágatha Christie, Jack London(cuyas descripciones de este deporte se consideran las primeras alusiones literarias al mismo) o de un jovencísimo George Bernard Show con 75 años y la afición por la pesca de Ernest Hemingway.

Anne Sexton. Ilustración de Manu Jurado.


En Poética 2.0 hemos querido conmemorar el espíritu de celebración y disfrute propio de la estación veraniega (y también inherente a la poesía y a su carácter revolucionario) mostrando la faceta playera de algunas de los autores más representativos de este género. Así, hemos elaborado una serie de ilustraciones recreando algunas de sus fotos más icónicas junto al mar. Éstas son obra del artista visual Manu Jurado y recogen a poetas tan conocidos como Sylvia Plath, Jack Kerouac, Anne Sexton, Allen Ginsberg y Federico García Lorca en una escena cercana a lo doméstico y propia del siglo XXI: todos ellos empuñan un dispositivo electrónico junto a la arena. De esta forma, Jurado actualiza sus figuras y presenta la nueva forma de disfrutar de la poesía en la actualidad, porque si Plath, Ginsberg o Kerouac regresaran a la playa hoy lo harían así, sin perder de vista su Smartphone.

El artista Manu Jurado.


Jurado explica: «reflejan retratos cotidianos de los poetas en sus vacaciones veraniegas. En lo relativo al estilo, he apostado por una estética directa y desenfadada y por rostros más cercanos a lo cartoon que al realismo en sí, precisamente para desmitificar la imagen del poeta atormentado. Espero que contribuyan a que se vea la poesía con otros ojos y se disfrute de ellas como yo he disfrutado haciéndolas y, si es cerca del mar, mucho mejor». Para finalizar, añade: «Los dispositivos electrónicos son un guiño a la apuesta de Poética 2.0 y sus apps de poesía, una nueva forma de llevar la poesía a todas partes (y también a la playa)».

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