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Los Quijotes
de Cervantes


ENRIQUE  BALLESTA
En mayo de 1580 llegaron a Argel los padres de la orden religiosa de los Trinitarios. Con los 500 escudos que lograron reunir, no sin esfuerzo, Cervantes fue liberado el 19 de septiembre de ese mismo año junto con otros cautivos. Llegó a Denia el 24 de octubre y, después de su paso por Valencia,  al fin, en noviembre o diciembre, regresó con su familia a Madrid.

Miguel de Cervantes y un retrato idealizado de Catalina de Salazar.

Miguel de Cervantes y un retrato idealizado de Catalina de Salazar.

Cuatro años más tarde contrajo matrimonio con Catalina de Salazar y Palacios en el pueblo toledano de Esquivias.  El matrimonio fue estéril además de un fracaso. De hecho, en sus textos autobiográficos jamás la nombraría. A los dos años de casados, Cervantes comenzó sus extensos viajes por la Mancha y Andalucía, hasta establecerse en Sevilla, primero como proveedor de las galeras reales y posteriormente, a partir de 1594, como recaudador de impuestos atrasados.

Ambos empleos le acarrearían numerosos problemas y disputas, puesto que era el encargado de ir casa por casa reclamando las tasas. En 1597 ingresó en la Cárcel Real de Sevilla, tras hallarse  irregularidades en las cuentas que llevaba, y es estando preso cuando comienza la historia de Don Quijote de la Mancha, según el prólogo de la obra. Una vez en libertad en 1604 se instala en Valladolid, que desde 1601 es la  Corte Real de Felipe III. 

Una de las estancias en la Casa Museo de Cervantes en Alcalá de Henares. Foto de Víctor Gómez vía Flickr.

Una de las estancias en la Casa Museo de Cervantes en Alcalá de Henares. Foto de Víctor Gómez vía Flickr.

De Cervantes sabemos poco de su vida íntima. Hombre de pocas palabras, que había luchado por convicción contra el turco, debía ser un tipo que veía las cosas desde lejos y pensaba que no había que meterse en la vida de nadie, pero sólo porque creía que la gente debía arreglárselas como pudiera.

Portada de la primera edición de El Quijote y grabado de Gustave Doré con los dos protagonistas del libro.

Portada de la primera edición de El Quijote y grabado de Gustave Doré con los dos protagonistas del libro.

El Quijote lo fue escribiendo Cervantes en ventas, en posadas, en caminos y con los papeles que tenía a mano. El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha no es el título de Cervantes. Él pide el permiso para publicar el libro con el titulo El ingenioso hidalgo de la Mancha,  que recuerda al final de la obra.

La primera entrega, que se publicó a comienzos de 1605, se divide en cuatro partes y consta de 52 capítulos. Empieza con un prólogo en el que se burla de la erudición pedantesca y con unos poemas cómicos, a manera de preliminares, compuestos en alabanza de la obra. Lo justifica diciendo que no encontró a nadie que quisiera alabar una obra tan extravagante como esta, en referencia a una carta que le envió Lope de Vega.

Don Quijote en su primera salida como caballero andante. Grabado de Gustave Doré.

Don Quijote en su primera salida como caballero andante. Grabado de Gustave Doré.

La novela comienza describiendo a un hidalgo pobre, de nombre Alonso Quijano, oriundo de un lugar indeterminado de La Mancha, quien enloquece leyendo libros de caballerías y se cree un caballero andante medieval que a lomos de su huesudo Rocinante comienza su andadura en busca de aventura.

«En efecto, rematado ya su juicio, vino a dar en el más extraño pensamiento que jamás dio loco en el mundo, y fue que le pareció convenible y necesario, así para el aumento de su honra como para el servicio de su república, hacerse caballero andante…» (Cap. 1)

Cervantes dedicó esta parte a Alfonso López de Zúñiga y Pérez de Guzmán, VI duque de Béjar.

Gozó de un éxito enorme como obra cómica y hubo varias reediciones y traducciones —unas autorizadas y otras no—, lo que no supuso gran beneficio económico para el autor, quien había vendido todo el derecho de la obra a su editor, Francisco de Robles.

Por otra parte, el ataque a Lope de Vega en el prólogo de la Primera Parte y las críticas hacia el teatro en el discurso del Canónigo de Toledo (capítulo 48), atrajeron la inquina de los lopistas y del propio Lope quien, hasta entonces, había sido amigo de Cervantes. La causa de la enemistad profunda y encarnizada, a través de los textos literarios, entre Cervantes y Lope tal vez naciera después de que el autor de El Quijote quisiera estrenar sus obras de teatro y no pudiera hacerlo porque su estilo era muy distinto al de Lope de Vega, autor estrella de la época.

Portada del Quijote de Avellaneda y retrato anónimo de Lope de Vega.

Portada del Quijote de Avellaneda y retrato anónimo de Lope de Vega.

Ello motivó que en 1614 saliera una segunda parte ‘apócrifa’ firmada por Alonso Fernández de Avellaneda, cuyo título completo era Segundo tomo del ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. Se hicieron dos ediciones en Tarragona (1614) con pie de imprenta falso, y aunque el libro tuvo bastante éxito, no puede compararse al del genio alcalaíno, especialmente en cuanto a diseño de personajes, humor y estilo.

En el prólogo se ofende gravemente a Cervantes tachándole de envidioso, parece que en respuesta al agravio infligido a Lope. No se tienen noticias de quién era este Fernández de Avellaneda. Existen varias sospechas pero no se ha encontrado ningún personaje con ese nombre que tenga visos de ser el autor, salvo un tal Alonso Fernández de Zapata, párroco de Avellaneda (Ávila).

Firma de Jerónimo de Pasamonte.

Firma de Jerónimo de Pasamonte.

Otro personaje real que defienden algunas teorías es Jerónimo de Pasamonte, un militar compañero de Cervantes, agraviado por la publicación de la primera parte, en la que aparece como el galeote Ginés de Pasamonte. Y hay hasta quien señala al mismo Lope de Vega. Lo cierto es que la novela no es mala y es posible, incluso, que el autor se inspirara en la continuación que estaba elaborando Cervantes. Aun así, no es comparable a la que el propio autor publicaría un año después.

En 1615 apareció la segunda parte escrita por Cervantes, auténtica historia de Don Quijote con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. En ella, Cervantes jugaría con el hecho de que el protagonista en su obra se entera de que existía un suplantador.

Portada de la segunda parte de El Quijote escrita por Cervantes y un retrato del Conde de Lemos.

Portada de la segunda parte de El Quijote escrita por Cervantes y un retrato del Conde de Lemos.

En el prólogo rebate irónicamente las acusaciones del lopista Avellaneda y se lamenta de la dificultad del arte de novelar. La novela juega con diversos planos de la realidad al incluir, dentro de ella, la edición de la primera parte del Quijote además de la apócrifa segunda parte, que los personajes han leído.

Cervantes se defiende de las verosimilitudes que se han encontrado en la primera parte, como la misteriosa reaparición del rucio de Sancho después de ser robado por Ginés de Pasamonte, el destino de los dineros encontrados en una maleta de Sierra Morena, etc.

Así pues, en esta segunda entrega Don Quijote y Sancho son conscientes del éxito editorial de la primera parte de sus aventuras y ya son célebres. De hecho, algunos de los personajes que aparecerán en lo sucesivo han leído el libro y los reconocen. Es más, en un alarde de clarividencia, tanto Cervantes como el propio Don Quijote manifiestan que la novela pasará a convertirse en un clásico de la literatura y que la figura del hidalgo se verá a lo largo de los siglos como símbolo de La Mancha. Cervantes dedicó esta parte a Pedro Fernández de Castro y Andrade, VII Conde de Lemos.

Tal como vaticinaron el propio autor y su protagonista, al cumplirse en 2015 el 400 aniversario de la publicación de la segunda parte del Quijote de Don Miguel de Cervantes y Saavedra, su influencia en la literatura universal ha sido tal que la misma lengua española suele ser llamada la lengua de Cervantes.

BIBLIOGRAFIA

Segundo tomo de El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha, ed. de Milagros Rodríguez Cáceres y Felipe Pedraza, Ciudad Real: Diputación Provincial, 2014.

-Avellaneda, A. F., El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, Madrid, Edición de García Salinero, Editorial Castalia, 2005.

-Canavaggio, J., «Cervantes en primera persona», en Journal of Hispanic Philology, vol. II, nº 1, (1977), pp. 35-44.

-Cervantes, M. de, Don Quijote de la Mancha, Francisco Rico (ed.), Barcelona.

-El Quijote de Avellaneda vs. el Quijote de Cervantes. Celos, envidia y gratitud en la creación literaria Dr. Valentín Corcés Pando, Psiquiatra Madrid.

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