Single Blog Title

This is a single blog caption

Quince poemas sobre los sueños: «¿Por qué es tan triste madrugar?»

«Las imágenes del sueño se disuelven en las aguas del alba».
Octavio Paz

«Todos los sueños son el mismo sueño porque todos son sueños. Que los dioses me cambien los sueños, pero no el don de soñar».
Fernando Pessoa

El paisaje de los sueños es un terreno propicio para los poetas, que pueden explorar una visión desdoblada de la realidad donde cualquier cosa es posible. Esta selección de poemas sobre lo onírico reúne textos, entre otros, de Gustavo Adolfo Bécquer, Antonio Machado, Federico García Lorca, Jorge Guillén, Ana Blandiana, Alejandra Pizarnik, Louise Glück y Wislawa Szimborska.

Wislawa Szymborska.

Alabanza a los sueños
Wislawa Szymborska


En mis sueños
pinto como Vermeer van Delft.
Hablo fluidamente griego
y no solo con los vivos.
Conduzco un auto
que me obedece.
Tengo talento,
escribo poemas largos, grandiosos.
Escucho voces
no menos que los grandes santos.
Se sorprenderían
de mi virtuosismo en el piano.
Floto en el aire como se debe,
es decir, por mí misma.
Si caigo del techo
puedo aterrizar suavemente en el verde césped.
No me es difícil
respirar bajo el agua.
No me puedo quejar:
he logrado descubrir la Atlántida.

Me complace que justo antes de morir
siempre me las arreglo para despertar.

Inmediatamente tras el estallido de la guerra
me vuelvo a mi lado favorito.
Soy, mas no necesito ser,
hija de mi tiempo.

Hace unos pocos años
vi dos soles.
Y antes de ayer un pingüino,
con toda claridad.

(Traducción de Óscar Aguilera F.)

Imagen de Gustavo Adolfo Bécquer.
Gustavo Adolfo Bécquer.

Rima LXXV
Gustavo Adolfo Bécquer

¿Será verdad que, cuando toca el sueño,
con sus dedos de rosa, nuestros ojos,
de la cárcel que habita huye el espíritu
en vuelo presuroso?

¿Será verdad que, huésped de las nieblas,
de la brisa nocturna al tenue soplo,
alado sube a la región vacía
a encontrarse con otros?

¿Y allí desnudo de la humana forma,
allí los lazos terrenales rotos,
breves horas habita de la idea
el mundo silencioso?

¿Y ríe y llora y aborrece y ama
y guarda un rastro del dolor y el gozo,
semejante al que deja cuando cruza
el cielo un meteoro?.

Yo no sé si ese mundo de visiones
vive fuera o va dentro de nosotros.
Pero sé que conozco a muchas gentes
a quienes no conozco.

Edgar Allan Poe.

Un sueño dentro de un sueño
Edgar Allan Poe

¡Toma este beso en la frente!
y al partir ahora de ti,
déjame así confesar
que no eras tú, que juzgas
que han sido un sueño mis días;
mas si ha huido la esperanza
en una noche, en un día,
en una visión, sin ella,
¿se habrá ido por eso menos?
Todo aquello que vemos o nos parece ver
no es más que un sueño dentro de otro sueño.
 
Me hallo en medio del bramido
de una costa que las olas
baten y tengo en mi mano
granos de dorada arena…
¡pocos!, mas ¡cómo se escurren
al abismo entre mis dedos
mientras lloro… mientras lloro!
¡Oh, Dios! ¿no puedo aferrarlos
con un apretón más firme?,
¿no puedo salvar ni uno
de la ola despiadada?
¿Todo aquello que vemos o nos parece ver
no es más que un sueño dentro de otro sueño?

(Traducción de María Condor y Gustavo Falaquera)

Lee el poema original.

Calderon-de-la-Barca
Pedro Calderón de la Barca.

La vida es sueño (monólogo de Segismundo)
Pedro Calderón de la Barca

Sueña el rey que es rey, y vive
con este engaño mandando,
disponiendo y gobernando;
y este aplauso, que recibe
prestado, en el viento escribe,
y en cenizas le convierte
la muerte, ¡desdicha fuerte!
¿Qué hay quien intente reinar,
viendo que ha de despertar
en el sueño de la muerte?

Sueña el rico en su riqueza,
que más cuidados le ofrece;
sueña el pobre que padece
su miseria y su pobreza;
sueña el que a medrar empieza,
sueña el que afana y pretende,
sueña el que agravia y ofende,
y en el mundo, en conclusión,
todos sueñan lo que son,
aunque ninguno lo entiende.

Yo sueño que estoy aquí
destas prisiones cargado,
y soñé que en otro estado
más lisonjero me vi.
¿Qué es la vida? Un frenesí.
¿Qué es la vida? Una ilusión,
una sombra, una ficción,
y el mayor bien es pequeño:
que toda la vida es sueño,
y los sueños, sueños son.

Luis de Góngora.

Varia imaginación, que en mil intentos…
Luis de Góngora

Varia imaginación, que en mil intentos,
a pesar, gastas, de tu triste dueño,
la dulce munición del blando sueño,
alimentando vanos pensamientos,

pues traes los espíritus atentos
solo a representarme el grave ceño
del rostro dulcemente zahareño,
gloriosa suspensión de mis tormentos:

el sueño, autor de representaciones,
en su teatro, sobre el viento armado,
sombras suele vestir de vulto bello.

Síguelo; mostrarate el rostro amado
y engañarán un rato tus pasiones
dos bienes, que serán dormir y vello.

Jorge Guillén
Jorge Guillén.

Duermes. Mi mano toca sueño. Duermes…
Jorge Guillén

Duermes. Mi mano toca sueño. Duermes.
Gozo de tu inocencia confiada,
de tu implícita forma en esa noche
que hace tan suya con amor la mano.

Te siento dormir sin verte,
serenísima, sagrada,
nunca imagen de la muerte,
y oponiéndote a la nada
triunfar como piedra inerte.

La delicada masa de tu sueño
se espesa junto a mí, sin paz nocturna,
que así convive con la invulnerable,
cuyo retorno al despertar es siempre
la súbita inmersión en nuestra dicha.

Sumido en un calor de dos, el sueño
relaja su clausura, casi abierta
dulcemente hacia el día aún isleño.
Calor, amor.
La historia tras la puerta.

Federico García Lorca

La leyenda del tiempo
Federico García Lorca

El sueño va sobre el tiempo
flotando como un velero.
Nadie puede abrir semillas
en el corazón del sueño.

¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

El tiempo va sobre el sueño
hundido hasta los cabellos.
Ayer y mañana comen
oscuras flores de duelo.

¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Sobre la misma columna,
abrazados sueño y tiempo,
cruza el gemido del niño,
la lengua rota del viejo.

¡Ay, cómo canta el alba, cómo canta!
¡Qué espesura de anémonas levanta!

Y si el sueño finge muros
en la llanura del tiempo,
el tiempo le hace creer
que nace en aquel momento.
¡Ay, cómo canta la noche, cómo canta!
¡Qué témpanos de hielo azul levanta!

Antonio Machado.

Anoche cuando dormía
Antonio Machado

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una fontana fluía
dentro de mi corazón.

Di, ¿por qué acequia escondida,
agua, vienes hasta mí,
manantial de nueva vida
de donde nunca bebí?

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que una colmena tenía
dentro de mi corazón;

y las doradas abejas
iban fabricando en él,
con las amarguras viejas
blanca cera y dulce miel.

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que un ardiente sol lucía
dentro de mi corazón.

Era ardiente porque daba
calores de rojo hogar,
y era sol porque alumbraba
y porque hacía llorar.

Anoche cuando dormía
soñé, ¡bendita ilusión!,
que era Dios lo que tenía
dentro de mi corazón.

Fernando Pessoa.

El sueño que desciende sobre mí
Fernando Pessoa (Álvaro de Campos)

El sueño que desciende sobre mí,
El sueño mental que desciende físicamente sobre mí,
El sueño universal que desciende individualmente sobre mí:
Ese sueño
Parecerá a los otros el sueño de dormir,
El sueño de la voluntad de dormir,
El sueño de ser sueño.

Pero es más, más de adentro, más de arriba:
Es el sueño de la suma de todas las desilusiones,
Es el sueño de la síntesis de todas las desesperanzas,
Es el sueño de tener mundo conmigo allá dentro
Sin que yo hubiese contribuido en nada para eso.

El sueño que desciende sobre mí
Es, sin embargo, como todos los sueños.
El cansancio tiene al menos blandura,
El abatimiento tiene al menos sosiego,
La rendición es al menos el fin del esfuerzo,
El fin es al menos el ya no tener que esperar.

Hay un sueño de abrir una ventana,
Vuelvo indiferente la cabeza hacia la izquierda
Por encima del hombro que la siente,
Miro por la ventana entreabierta:
La muchacha del segundo piso de enfrente
Se asoma con los ojos azules en busca de alguien.
¿De quién?,
Pregunta mi indiferencia.

Y todo eso es sueño.

Dios mío, ¡tanto sueño!…

(Traducción de Rodolfo Alonso)

Lee el poema original.

Alejandra Pizarnik.
Alejandra Pizarnik.

Sueño
Alejandra Pizarnik
                                                                            

Estallará la isla del recuerdo
La vida será un acto de candor
Prisión
para los días sin retorno
Mañana
los monstruos del bosque destruirán la playa
sobre el vidrio del misterio
Mañana
la carta desconocida encontrará las manos del alma

Jorge Luis Borges.

El sueño
Jorge Luis Borges

Si el sueño fuera (como dicen) una
tregua, un puro reposo de la mente,
¿por qué, si te despiertan bruscamente,
sientes que te han robado una fortuna?
¿Por qué es tan triste madrugar? La hora
nos despoja de un don inconcebible,
tan íntimo que sólo es traducible
en un sopor que la vigilia dora
de sueños, que bien pueden ser reflejos
truncos de los tesoros de la sombra,
de un orbe intemporal que no se nombra
y que el día deforma en sus espejos.
¿Quién serás esta noche en el oscuro
sueño, del otro lado de su muro?

Ana-Blandiana
Ana Blandiana.

Tal vez alguien me esté soñando…
Ana Blandiana

Tal vez alguien me esté soñando…
Por eso mis gestos
Son tan blandos
E indefinidos,
Como si olvidaran su intención
Grotesca
A mitad del movimiento;
Por eso mis contornos se borran,
Segundo a segundo,
Y mis actos se desvanecen…
Y tal vez al que me esté soñando
Lo arrancan de vez en cuando
Del sueño
Y, despierto,
Lo llevan a regañadientes a su vida
Real;
Por eso a veces me oscurezco
Suspendida
Como de un hilo de nieve que se desvanece,
Sin saber
Si alguna vez él volverá a dormir
Para que alguna cosa
Vuelva a sucederme.

(Traducción de Viorica Patea y Natalia Carbajosa)

Louise Glück.
Louise Glück.

El sueño
Louise Glück

     Tuve un sueño muy extraño. Soñé que estábamos casados otra vez.

     Hablabas un montón. Decías cosas como que esto es realista.
     Cuando desperté me puse a leer todos mis antiguos diarios.

Creía que detestabas los diarios.

     Los escribo cuando me siento infeliz. Pero bueno,
     todos aquellos años que pensé que éramos tan felices
     tuve un montón de diarios.

     ¿Piensas en ello alguna vez? ¿Te preguntas alguna vez
     si fue todo un error? La verdad es que
     la mitad de los invitados lo dijeron en la boda.

     Te voy a contar algo que nunca te dije:
     Me tomé un valium aquella noche.

     No dejaba de pensar en cuando veíamos la tele
     y yo ponía los pies en tu regazo. Después el gato
     se sentaba sobre ellos. ¿No te parece aquello aún
     una imagen de satisfacción, de bienestar?
     ¿Y por qué no pudo durar más?

Porque era un sueño.

(Traducción de Ángel Salguero)

Lee el poema original.

Raymond Carver.

AYER, LA NIEVE
Raymond Carver

Ayer nevaba y todo era caos.
Nunca sueño, pero por la noche soñé
que un hombre me ofrecía un poco de su whisky.
Limpié la boca de la botella
y me la llevé a los labios.
Era como esas veces en que sueñas que te caes
y, según dicen, si no te despiertas
antes de golpearte contra el suelo,
te mueres. ¡Me desperté! Sudando.
Fuera ya no nevaba.
Pero Dios, tenía pinta de hacer frío. Terrible.
Las ventanas eran como hielo al tacto
cuando les pasé los dedos. Volví
a la cama y allí me quedé el resto de la noche,
con miedo de volver a dormirme. Y encontrarme
de nuevo en ese sueño…
Con la botella acercándose a mis labios.
Aquel hombre indiferente
esperando que bebiera y se la pasara otra vez.
Una luna desigual resiste hasta la mañana,
y un sol brillante.
Hasta ahora nunca había sabido qué quería decir
eso de ‘saltar de la cama’.
Todo el día la nieve resbalando de los tejados.
El crujir de los neumáticos y los pasos.
En la puerta de al lado hay un tipo mayor con una pala.
De vez en cuando para y se apoya
en la pala y descansa, dejando
que fluyan sus pensamientos.
Calmando su corazón.
Luego asiente y agarra la pala.
Continúa, sí. Continúa.

(Traducción de Ángel Salguero)

Mark Doty
Mark Doty

El abrazo
Mark Doty

No estabas bien pero tampoco muy enfermo todavía;
sólo algo cansado, con tu belleza
teñida por el dolor o la anticipación, que dotaban
a tu rostro de una profunda y reflexiva gracia.

No dudé ni por un momento de que estabas muerto.
Sabía que era un hecho, incluso en el sueño.
Habías salido —¿a trabajar, tal vez?—
y tuviste un día bueno, intenso casi.

Parecía que nos mudábamos de una vieja casa
en la que habíamos vivido, cajas por todas partes, cosas
desordenadas: ese era el argumento de mi sueño
pero, aun dormido, la sorpresa de tu rostro

me hizo perder el hilo, el hecho físico de tu rostro:
a centímetros del mío, recién afeitado, cariñoso, atento.
¿Por qué es tan difícil recordar tu auténtico
aspecto sin una fotografía, sin esfuerzo?

Así que cuando vi tu rostro vulnerable, leal,
tu mirada inconfundible que desprendía toda la calidez
y la claridad de una taza de té caliente nos abrazamos
durante el tiempo que el sueño nos permitió.

Bendito seas. Regresaste para que pudiera verte
otra vez, con claridad, para que pudiera apoyarme en ti
sin pensar que esta felicidad fuera a aliviar nada,
sin pensar que estabas vivo de nuevo.

(Traducción de Ángel Salguero)

Lee el poema original.

Imagen principal por Hennie Niemann – Own work, CC BY-SA 4.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=91696616

Cargando visitas...