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Recuperando a María Cambrils a través de la poesía

Una de las primeras activistas del feminismo español ha quedado sepultada durante décadas por el olvido. Ana Noguera la rescata ahora con un libro de poemas nominado a los Premios de la Crítica

ÁNGEL SALGUERO
Existe la historia, así, con minúscula, y por encima de ella se halla la Historia Oficial, la que se refleja en los libros y decide qué nombres permanecen y cuáles condena a languidecer en el olvido. Una de esas vidas borradas de la memoria de la sociedad es la de María Cambrils, nacida en Valencia en 1878, autodidacta y pionera del feminismo en España. Durante años fue una más entre la elite de la intelectualidad obrera y su firma compartió espacio en las páginas de El Socialista junto a las de Pablo Iglesias, Julián Besteiro, Indalecio Prieto o Largo Caballero. En 1925 publicó, con prólogo de Clara Campoamor, un manifiesto titulado Feminismo Socialista.

Pero tras su muerte en 1939, cuando se le dio sepultura en una fosa sin nombre, la figura de María Cambrils ha sido suprimida durante décadas de esa Historia Oficial. El primer paso para la recuperación de su legado fue un estudio elaborado en 2015 por Rosa Solbes, Ana Aguado y Joan Miquel Almela y publicado por la Universitat de València. Y ahora Ana Noguera, doctora en Filosofía y miembro del Consell Valencià de Cultura con una amplia trayectoria como militante del PSOE, ha recurrido a la poesía para darle una nueva vida con el libro María Cambrils, el despertar de la conciencia (Olé Libros). En su empeño cuenta también con la colaboración de la fiscal y escritora Susana Gisbert, que recrea la voz de Cambrils en un relato que sirve de prólogo al poemario.

«Había oído hablar de María Cambrils varias veces, pero sin tener conciencia de quién era», explica Noguera. «Y sin saber que fuera valenciana o socialista. Casi me siento culpable de su desaparición, porque milito en el Partido Socialista desde los 16 años, junto cuando se produjo el intento de golpe de estado, y me emociono al leer a gente como Pablo Iglesias o Julián Besteiro. Pero lo que me hizo sentir mal fue descubrir que María había estado con ellos, escribiendo en el consejo de redacción de El Socialista, y que no lo sabíamos. Ni las propias mujeres socialistas éramos conscientes de ello». De su vida, asegura, «sólo se conocen algunas pinceladas y sobrevive una única imagen, que es la que vamos reproduciendo todos para que no se pierda».

Ana Noguera

Ana Noguera


El libro, inspirado por la lectura de aquel primer estudio del año 2015, incluye dos tipos de poemas que se van cruzando. «Por una parte están los que hablan propiamente de María y de su vida, con un tono más biográfico, acompañados por textos suyos para que se vuelva a escuchar su voz. Y hay otros poemas que son los de cosecha mía, los que imaginan lo que diría María Cambrils ante la posmodernidad, la desigualdad, la pobreza o la violencia de género», señala Noguera.

Lo que las nuevas generaciones pueden aprender de esta figura ahora recuperada, apunta, «es primero a no rendirse nunca y saber que pueden conquistar espacios de cultura y libertad muy importantes. María fue autodidacta y sólo comenzó a estudiar, a leer, a aprender y a escribir tras conocer al que fue su segundo compañero, José Alarcón».

María Cambrils

Además, añade Noguera, «las mujeres de hoy, sobre todo las jóvenes, son las que tienen que tomar el testigo y cuentan para ello con herramientas muy potentes. La recuperación de la memoria histórica sirve para no sentirnos huérfanas… y ellas tienen mucha historia, mucha lectura para aprender y no darse por vencidas». El rescate de figuras como la de Cambrils, afirma, es parte de «un trabajo de recuperación de voces de mujeres muy importantes que no se había dado nunca y que se está llevando a cabo con mucho rigor y sensibilidad, pero también con mucha aceptación social. Porque no es sólo para nosotras, se recupera para el conjunto de la sociedad y de la historia».

Y esa memoria es esencial para enfrentarse a la epidemia de ignorancia. «Hay jóvenes que levantan la mano o se envuelven con la bandera, pensando que son más patriotas, cuando la España que hemos hecho es de todos. No han vivido y deberían hablar con sus abuelos y saber qué les pasó para que se haya llegado a esta situación», sostiene Noguera. «Es lo que sucede cuando piensan que la democracia no sirve para nada, que da todo lo mismo y que hay asuntos que se arreglan sacando los tanques a la calle. Eso es no tener experiencia y por ello resulta tan importante la memoria. Si no conoces el pasado, repites los mismos errores».

En uno de los textos citados a lo largo del libro, María Cambrils señala: «No queremos contrarios sino amantes, compañeros, hermanos…» y, en otro, expresa un deseo casi revolucionario: «Deberíamos vivir hermanados fraternalmente». Ese es, afirma Ana Noguera, «el sueño que ha tenido la humanidad desde la época griega, con Aristóteles, pasando por toda la Ilustración con Kant al frente, que defendía los valores universales y sobre todo la paz perpetua. Es la aspiración de los que creemos en la humanidad y quizá se trate de una utopía, pero es nuestra lucha»

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