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Toni Alcolea Olé Libros

Toni Alcolea (Olé Libros): “Publicar es una pasión que se te mete en la sangre”

En el año 2019 se publicaron en España 65.303 libros en papel. Con semejante volumen de títulos, cualquier editor que quiera pelear por ganar espacio en los estantes de las librerías necesita constancia, optimismo y grandes dosis de paciencia. Y eso es precisamente lo que no le falta a Toni Alcolea, fundador de Olé Libros, una editorial valenciana que está a punto de alcanzar su décimo aniversario.

“Vender libros es algo muy complicado”, confiesa Alcolea, aunque eso no le ha impedido conformar durante estos años un extenso catálogo en el que la poesía tiene un gran peso y al que ahora ha sumado Iglú, un nuevo sello de literatura infantil. Su vinculación con las letras le viene de familia: “Mi tío Alfred Ramos y mi tía Victoria Navarro probablemente sean dos de los autores con más ventas en valenciano. Del ‘Llibre de Pau’, que ilustró mi abuelo, se han llegado a vender 40.000 ejemplares”, asegura.

Alcolea, que también llegó a publicar sus propios cuentos infantiles, trabajó en sus inicios en una empresa que ofrecía servicios de preimpresión a las editoriales. Pero un susto relacionado con su salud le hizo reevaluar su vida: “Contraje una enfermedad bastante grave que me tuvo dos años de baja, y todo fue por estrés. Tenía la tensión disparada”, recuerda.

Toni Alcolea Guadalupe Grande

Toni Alcolea junto a la artista y escritora Guadalupe Grande

Entonces decidió vender su parte de la compañía y crear Olé Libros “con la intención de estar muy tranquilo”, señala. Al principio la editorial producía títulos por encargo, cobrando a los autores por publicar sus obras. “Aquí pasaban un filtro, esa era la diferencia con la autopublicación, porque con algunos decíamos que no. Con otros sí asumíamos el riesgo, y hemos tenido fracasos estrepitosos pero también grandes éxitos. Hay libros que, siete años después, siguen vendiéndose”, afirma Alcolea.

La empresa fue abandonando gradualmente esa línea de negocio y desde hace cuatro años ya funciona como una editorial convencional. “Aquello nos ayudó a subsistir en los comienzos, pero ya no hacemos nada por encargo a no ser que se trate de un libro que nos interese mucho”, explica el fundador de Olé Libros. “Hemos conseguido centrarnos en lo que de verdad queríamos hacer, y estamos asumiendo riesgos desde el primer día. Ahora puedo sacar tres títulos al mes, algo que antes era imposible si no te entraba dinero”.

Como ejemplo cita una novela de Antonio Gómez Rufo, Viaje a La Duda. “Ganó con ella el Premio Alfons el Magnànim y firmamos el contrato para publicarla hace nueve meses. La corrección y la maquetación ya están hechas y pagadas, y hemos impreso los 1.000 ejemplares con su tapa dura y un grabado metálico en la portada. Es una edición de lujo que nos ha obligado a invertir más dinero para que llegue al mercado”. Sin embargo, añade, “me voy a esperar a febrero para sacarlo al mercado. Así que he empezado a invertir hace ocho o nueve meses, hasta febrero no se venderá y yo veré el retorno a los cinco meses, es decir, un año y medio después”.

Toni Alcolea Ricardo Bellveser

Toni Alcolea junto a Ricardo Bellveser durante una presentación.

Un planteamiento así, subraya Alcolea, era impensable en los inicios de la editorial. “Para empezar, porque Antonio Gómez Rufo no te hace caso, no sabe quién eres. Y tampoco tienes la capacidad. Ahora contamos con distribución nacional y un respeto entre los autores. Y después de Gómez Rufo vendrán, por ejemplo, Joaquín Leguina y luego Rafael Soler con una novela”.

El rasgo principal de Olé Libros, asegura su dueño, es la capacidad de “editar a pérdidas a conciencia. Es lo que te da el ser un sello independiente. Podemos publicar libros que se estima que no van a tener una rentabilidad, pero que te enamoras de ellos y los sacas igual”.

Portada de la antología ‘Prenda de abrigo’ de Francisca Aguirre

Alcolea está particularmente orgulloso de las colecciones de poesía, que incluyen a poetas como Ricardo Bellveser, Jaime Siles, Rafael Soler, Francisca Aguirre y José María Álvarez, a los que próximamente se sumarán Antonio Colinas o Julio Martínez Mesanza. Y valora asimismo la “hermandad” que se genera con los autores: “Somos todos una gran familia. Para publicar aquí hay que ser buena gente”, insiste.

La particular actitud vital del dueño de Olé Libros se refleja también en su manera de afrontar el negocio: “En la charla que tengo con cada autor suelo decirles que esto es para pasarlo bien. Podría ser que el libro arrasara en ventas, pero lo más normal es que no. Si se trata de una obra de narrativa podemos llegar a vender entre 2.000 y 5.000 ejemplares, y eso no va a sacar de pobres ni a la editorial ni al autor. Pero si intentamos disfrutarlo, será una experiencia fascinante”.

Respecto al futuro, aún empañado por la pandemia, Alcolea es cautamente optimista: “Vamos a continuar sacando libros, como entiendo que harán las editoriales que publican lo que de verdad les apasiona. Supongo que esto se acabará en tres meses, cuando lleguen las vacunas, pero no creo que la recuperación sea tan rápida. Si podemos volver a celebrar ferias y la gente regresa a las librerías, será distinto”, afirma. “Nosotros no dejaremos de publicar, porque esto es una pasión y una enfermedad que se te mete en la sangre”.

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