Single Blog Title

This is a single blog caption
Verlaine-y-Rimbaud

Versos, violencia y absenta: Así explotó la relación entre Verlaine y Rimbaud

Primero fueron los gritos, una discusión alimentada por el alcohol y el rencor. Después dos disparos resonaron en el mediodía de Bruselas. Paul Verlaine había comprado la pistola sólo horas antes, quizá con la idea de utilizarla para quitarse la vida. No imaginaba que se encontraría en aquella habitación de hotel empuñándola ante su amante, el joven Arthur Rimbaud… y menos que apretaría el gatillo. La primera bala le hirió en una muñeca; la segunda, rebotó en una pared y acabó en la chimenea.

La relación entre ambos había comenzado dos años antes, en 1871. Rimbaud era un adolescente aspirante a poeta y escribió a Verlaine, entonces un autor ya publicado, incluyendo en las cartas algunos de sus poemas. Entre ellos, el famoso ‘El durmiente del valle’:

Un hoyo de verde en el que canta un río
fijando alocadamente en las yerbas jirones
de plata; en el que el sol, desde la altiva montaña,
brilla: un pequeño valle que crea espuma de rayos.

Un joven soldado, la boca abierta, la cabeza desnuda,
bañada la nuca en el fresco berro azul,
duerme; está tendido en la yerba, bajo una nube,
pálido en su verde lecho donde llueve la luz.

Con los pies en los gladiolos, duerme. Sonriendo como
sonreiría un niño enfermo, está echando un sueño:
Naturaleza, mécelo cálidamente: tiene frío.

Los aromas ya no estremecen su nariz;
duerme bajo el sol, con la mano en el pecho
tranquilo. En el costado derecho tiene dos orificios rojos.

(Traducción de Juan Abeleira)

rimbaud_verlaine_sombreros

Verlaine y Rimbaud en una imagen de 1873.

Verlaine sintió curiosidad por el talento de este joven de provincias y le remitió un billete de ida a París, donde él vivía con Mathilde, su esposa de 17 años embarazada, a la que maltrataba de manera habitual. Aunque desde una temprana edad había sucumbido al alcohol y las drogas, lo que más le había preocupado siempre era la atracción que sentía hacia los hombres, algo que buscó «curar» a través del matrimonio.

Cuando Rimbaud llamó a su puerta, se encontraron ante una persona vestida con ropas sucias, con el cabello desordenado y sin lavar, que eructaba sin medida durante las comidas. Mathilde le odió desde el primer día y el cuñado de Verlaine le describió como «un pequeño colegial vicioso, repugnante y obsceno».

Para Verlaine, sin embargo, Rimbaud era «una criatura exquisita».

«Físicamente era alto, bien conformado, casi atlético», escribiría años más tarde Verlaine en su libro ‘Los poetas malditos’. «Su rostro tenía el óvalo del de un ángel desterrado; los despeinados cabellos eran de un color castaño claro y los ojos de un azul pálido inquietante. Como era de las Ardenas, además de un lindo dejo del terruño, pronto perdido, poseía el don de la asimilación rápida, propio de sus paisanos, y esto puede explicar la pronta desecación de su numen bajo el sol insulso de París».

Caricatura de Verlaine y Rimbaud del dibujante Félix Élie Régamey.

Caricatura de Verlaine y Rimbaud del dibujante Félix Élie Régamey.

El círculo de amistades intelectuales de Verlaine en París sintió rechazo ante ese joven desarrapado de provincias, pero él se enamoró sin remedio de Rimbaud y de su personalidad «madura, rebelde y curiosa».

Tanto es así que abandonó su hogar y partió con él primero a Bruselas y más tarde a Londres, donde ambos aguantaron dos años caóticos de discusiones, sexo, violencia y absenta. Las experiencias con esta bebida de un verde intenso inspiraron a Rimbaud poemas como el soneto de las vocales, contempladas a través del cristal de la sinestesia y el humo del opio:

A negra, E blanca, I roja, U verde, O azul: vocales,
diré algún día vuestros latentes nacimientos.
Negra A, jubón velludo de moscones hambrientos
que zumban en las crueles hediondeces letales.

E, candor de neblinas, de tiendas, de reales
lanzas de glaciar fiero y de estremecimientos
de umbelas; I, las púrpuras, los esputos sangrientos,
las risas de los labios furiosos y sensuales.

U, temblores divinos del mar inmenso y verde.
Paz de las heces. Paz con que la alquimia muerde
la sabia frente y deja más arrugas que enojos.

O, supremo Clarín de estridores profundos,
silencios perturbados por ángeles y mundos.
¡Oh, la Omega, reflejo violeta de Sus Ojos!

(Traducción de Mauricio Bacarisse)

Mathilde Mauté, la que fuera esposa de Verlaine.

Mathilde Mauté, la que fuera esposa de Verlaine.

El carácter autodestructivo de la relación acabó por hacer mella en Verlaine, que tomó la decisión de regresar a Bruselas e intentar reconciliarse con su mujer. Mathilde le rechazó y el poeta, desesperado, escribió a Rimbaud —que por entonces había regresado a la casa de su madre en Charleville— instándole a encontrarse en el mismo hotel de Bruselas donde ambos ya habían pasado parte de su ‘temporada en el infierno’.

Su idea era proponer a Rimbaud retomar la relación, pero este se negó. Corrió el alcohol, se escucharon gritos y Verlaine, que había comprado una pistola con la vaga idea de utilizarla contra sí mismo, empuñó el arma apuntando a su ex amante. “¡Yo te enseñaré a marcharte!”, le espetó al tiempo que disparaba en dos ocasiones, hiriendo a Rimbaud en una muñeca.

La pistola con la que Verlaine disparó a Rimbaud.

La pistola con la que Verlaine disparó a Rimbaud.

Después, ya en la calle, Verlaine volvió a desenfundar el arma pero, antes de poder hacer nada, fue arrestado por un policía que pasaba casualmente pro el lugar. Condenado a dos años de trabajos forzados, aprovechó su estancia en la cárcel para convertirse al catolicismo y escribir una serie de poemas que se publicarían en años posteriores. Rimbaud, por su parte, regresó con su madre y concluyó la escritura de ‘Una temporada en el infierno’.

Los dos poetas se encontraron por última vez en 1875 en Stuttgart, una vez que Verlaine ya había abandonado la cárcel. Por entonces Rimbaud se había “extirpado quirúrgicamente la poesía”, tal como lo definió Mallarmé, y a lo largo de los siguientes años se convertiría en soldado desertor, capataz de construcción y comerciante.

A finales de 2020, se desató un debate nacional en Francia sobre el posible traslado al Panteón de París de los restos de Verlaine y Rimbaud que, de esta manera, volverían a estar juntos póstumamente. La resistencia de los descendientes de Rimbaud, enterrado en su Charleville natal, llevó al presidente Macron a descartar la iniciativa.

La pistola fue confiscada y cayó en manos de un coleccionista privado. La casa de Subastas Christie’s la vendió en 2016 por 435.000 euros en una subasta celebrada en París. ¿Quién dijo que no hay dinero en la poesía?

Fuentes:
— Gatopardo: Rimbaud y Verlaine: la pasión de los relámpagos
— The Guardian: Gun with which Verlaine shot Rimbaud up for auction
— A Poem for Every Day: The Passion of Arthur Rimbaud and Paul Verlaine
— The Independent: Verlaine and Rimbaud: Poets from hell
— The New Yorker: The Very French Fight Over Reuniting Rimbaud and Verlaine in the Pantheon

Visitas: 316