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La poesía incendia de nuevo la calle

El Festival Vociferio celebra este año en Valencia su edición más heterogénea con un mosaico de artistas, escritores y performers que reinventan a su manera el género poético

ÁNGEL SALGUERO
Quién lo diría, la poesía vuelve a ser popular. Y lo es en todos los sentidos de la palabra. Ocupa cada vez más espacio en los estantes de las librerías gracias a que las editoriales se arriesgan con poetas desconocidos al tiempo que recuperan a los clásicos. Y una nueva generación de creadores lleva años experimentando con los límites del género poético, remezclando versos con ritmos electrónicos y urbanos, batiéndose en duelos de palabras cruzadas o convirtiendo sus recitales en espectáculos que rompen cualquier convención formal. En el fondo está la influencia de internet y las redes sociales. La tan repetida ‘soledad del escritor’ es cosa del pasado. Compartir las creaciones de forma instantánea y mantener un contacto directo con el público es la nueva norma.

Ha nacido una ‘escena’ que excede la concepción tradicional de la poesía y necesita medios distintos de expresión. Y ese es el papel que lleva desarrollando en Valencia durante los últimos años el festival Vociferio. La edición de 2017, que se celebra hasta el 18 de junio, cuenta con performers, artistas sonoros, polipoetas, poétas fonéticos, cantautores y poetas laureados, todo con el fin de «devolver la poesía a la calle».

David Trashumante

David Trashumante, uno de los responsables del festival Vociferio.


Para David Trashumante, uno de los responsables del certamen, la mayor satisfacción ha sido «ir ganando público en general. Ir viendo cómo poco a poco gente aficionada a la literatura ha ido llegando a la poesía y cómo gente que pensaba que la poesía no iba con ellos de repente decía: ‘No… Esto me gusta, me interesa, me motiva, me transmite». También, por supuesto, ha sido crucial ver cómo Vociferio se convertía en uno de los núcleos de esta nueva explosión creativa al «dinamizar y generar una escena de jams poéticas y múltiples eventos todo el año». El «cambio de interlocución con las instituciones» y un mayor apoyo a la actividad del festival les ha ayudado, explica Trashumante, a crecer. «De hecho, este es el primer año en que podemos decir que Vociferio está completamente profesionalizado. Es decir, que todos los que trabajamos aquí vamos a cobrar. Poco, pero vamos a cobrar».

El responsable del certamen tiene una idea muy clara de por qué las generaciones más jóvenes han regresado a la poesía: «Cuando los discursos oficiales, tanto de políticos como de la intelectualidad o la cultura oficial, la prensa incluso, no transmiten ningún tipo de humanismo y son un poco voceros de las empresas y el capitalismo, la gente está empezando a abrazar la poesía como un espacio en el que pueden hablar de las cosas que les importan, que no es tanto lo que el poder quiere. Nadie desea el poder, sólo quieren vivir, sentir y tener una vida plena».

    ‘Ésser elèctric’ de Jansky, uno de los grupos que han participado en la edición de 2017 de Vociferio.

Las nuevas formas de consumo de la información han provocado un «cambio de paradigma». Antes, apunta Trashumante, «para ser poeta tenías que escribir un libro, te lo publicaba una editorial y luego pasabas a ser historia de la Literatura. Ahora mismo, con las redes sociales, se está dando el fenómeno del prosumer, de la gente que produce lo que consume porque ya la cultura no se sólo escucha o se decodifica, sino que también se nutre. Hay gente que empezó con su canal, con la democratización tecnológica, a generar todo este tipo de contenidos. Y luego resulta que hay a quien le parecen más interesantes esos contenidos que a lo mejor los que se publican en medios convencionales».

Para ese público trabaja Vociferio, que este año ha diversificado aún más su programación porque, señala Trashumante, «si una función debe tener un festival a nuestro criterio es la de estar en la calle, en lo que sucede, en lo que emerge y se estudiará después. La academia se encarga de la crítica y el estudio, pero un festival debe proponer». Así, mientras que en 2016 el certamen se dedicó al spoken word «porque de una década a esta parte se había generado una escena y queríamos hacernos eco», la edición que hoy arranca es la «más heterogénea» de todas.

    Pia Sommer durante un recital en Mataró el pasado mes de abril.

Así lo resume David Trashumante: «Nos hemos centrado en varias corrientes, tanto la experimental con El Niño de Elche, Pia Sommer e Inma Bernils, y también en todo este movimiento que existe de cantautores y poetas. De hecho, este año colabora con nosotros Sesión de Micros Abiertos, un proyecto maravilloso surgido aquí en Valencia de la mano de David Sales y que está llegando a tanta gente joven. También hemos traído aquellas poéticas que consideramos totalmente experimentales, en el sentido de que trabajan con el lenguaje pero se fundamentan sobre todo en la acción, como pueden ser Antón Lopo o Los Torreznos. Y luego también, como siempre, gracias a Begonya Pozo, que es nuestra asesora literaria, tratamos de mostrar una línea con la lengua, reivindicar que en los Països Catalans hay una tradición maravillosa de poesía y así vienen Enric Casasses o Dolors Miquel, que se hizo muy famosa por recitar un poema anticlerical en el Consell de Cent de Barcelona. La lengua es vehicular y no sólo respecto al entendimiento entre las personas, sino también respecto a la cultura».

    Salomé Castro – Mujer Chacal (Winyela Sunkmanitu).

La poesía regresa a la calle, al menos durante unos días. Días de pantallas apagadas para recuperar el contacto directo, el calor de lo inmediato. Y el público ha respondido, porque en los días previos al arranque oficial del festival sus responsables se vieron obligados a programar aún más actividades con las que satisfacer la demanda de los aficionados.

¿Y qué opinan de aquellos que ponen barreras a la definición de la poesía o pretenden limitarla al concepto más clásico? «Ellos son», afirma Trashumante, «los principales responsables de que cayese en desgracia. Limitar lo poético únicamente al hecho del libro y que se tenga que mover en los circuitos convencionales de editoriales y ferias del libro, recitales o lecturas, eso es lo que ha hecho que la gente abandonase la poesía básicamente. Porque hay cientos de lenguajes, hay cientos de soportes que convierten el hecho poético en algo mucho más plural que lo que intentan acotar».

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